La Crionica
La criónica (a menudo denominada erróneamente criogenia, ambas palabras comparten la etimología griega: κρύος [kryos]: frío, helado) es una práctica que consiste en criopreservar humanos o animales a quienes la medicina actual ya no puede mantener con vida, hasta que su reanimación sea posible en un futuro.
Actualmente el proceso no es reversible y, por ley, sólo puede llevarse a cabo en humanos después de que se produzca la muerte legal, con la expectativa de que en el futuro los primeros estadios de la muerte clínica sean reversibles. Ver Muerte teórica de la Información.
Gran parte de los científicos y médicos ven la criónica con escepticismo. Sin embargo, entre los crionicistas hay una elevada representación de científicos.[1] El apoyo científico se basa en proyecciones de tecnología futura, especialmente nanotecnología molecular y nanomedicina. Algunos científicos creen que la medicina,[2] dentro de algunas décadas o siglos, permitirá la reparación y regeneración a nivel molecular de los órganos y tejidos dañados. Se prevé que la enfermedad y el envejecimiento también serán reversibles.[cita requerida]
La premisa principal de la criónica es que la memoria, la personalidad y la identidad se encuentran almacenadas en la estructura y la química cerebrales. Aunque este punto de vista es ampliamente aceptado en medicina, y se sabe que la actividad cerebral puede detenerse y después reactivarse bajo determinadas circunstancias, como regla general no se acepta que los métodos actuales preserven el cerebro lo suficientemente bien como para permitir la reanimación en el futuro. Los crionicistas señalan estudios que muestran que la circulación de grandes concentraciones de crioprotectores por el cerebro antes del enfriamiento puede prevenir la mayoría de las lesiones producidas por la congelación, preservando las delicadas estructuras celulares del cerebro en las que presumiblemente residen la memoria y la identidad.[3]
Para sus detractores la justificación de la práctica actual de la criónica no está clara, dadas las limitaciones actuales de la tecnología de preservación. Actualmente las células, tejidos, vasos sanguíneos y algunos órganos de animales pequeños se pueden criopreservar de forma reversible. Algunas ranas pueden sobrevivir durante unos pocos meses en un estado parcialmente congelado unos grados por encima de la congelación pero no se trata de auténtica criopreservación. Los crionicistas responden que la demostración de la reversibilidad de la preservación no es necesaria para alcanzar el objetivo actual de la criónica que es la preservación de la información básica del cerebro, que codifica la memoria y la identidad personal. Se supone que la preservación de esta información será suficiente para prevenir la muerte teórica de información hasta que sea posible repararla en el futuro.
Bioetica
La bioética es la rama de la ética que se dedica a proveer los principios de la conducta humana en relación al respeto que se debe a la vida; la ética aplicada a la vida humana y no humana (animal).
En un sentido más amplio, sin embargo, la bioética no se limita al ámbito médico, sino que incluye todos los problemas éticos que tienen que ver con la vida en general, extendiendo de esta manera su campo a cuestiones relacionadas con el medio ambiente y al trato debido a los animales.

La bioética es una disciplina relativamente nueva, y el origen del término corresponde al pastor protestante, teólogo, filósofo y educador alemán Fritz Jahr, quien en 1927 usó el término Bio-Ethik en un artículo sobre la relación ética del ser humano con las plantas y los animales.[1] Más adelante, en 1970, el oncólogo norteamericano Van Rensselaer Potter utilizó el término bio-ethics en un artículo sobre "la ciencia de la supervivencia".
Principios fundamentales de la bioética
En 1979, los bioeticistas T. L. Beauchamp y J. F. Childress,[5] definieron los cuatro principios de la bioética: autonomía, no maleficencia, beneficencia y justicia. En un primer momento definieron que estos principios son prima facie, esto es, que vinculan siempre que no colisionen entre ellos, en cuyo caso habrá que dar prioridad a uno u otro, dependiendo del caso. Sin embargo, en 2003 Beauchamp[6] considera que los principios deben ser especificados para aplicarlos a los análisis de los casos concretos, o sea, deben ser discutidos y determinados por el caso concreto a nivel casuístico.
opinion:
Hay un único problema en la forma con que se presenta la criónica en la ciencia ficción. La criónica no es ficción. Está basada en la ciencia, una ciencia emergente, la conclusión lógica para una creciente acumulación de hechos científicos muy rigurosos.